¿Autopublicación?

| 12/02/2010

El Director General de Macmillan decía el otro día que ellos no promocionaron sus libros electrónicos regalando otros libros electrónicos porque, dijo, si regalan dos o tres por cada uno que la gente compra entonces la gente tendría suficiente como para leer durante varios meses. Sin duda es una afirmación cuestionable, pero la idea general tiene algo interesante sobre cómo ven el mercado los editores en Estados Unidos.

¿Podrían las editoriales competir con un creciente hábito de autopublicarse (y de leer lo que se publica así)?  Esa idea me dejó pensando, de modo conspiratorio lo admito, en una explicación posible para su estrategia para frenar la comercialización de los libros electrónicos. ¿Será posible que le tengan miedo a la autopublicación? En términos generales la idea es esta: Si hay cuatro o cinco grandes éxitos desde la autopublicación y cinco o seis escritores detectables y reconocibles todos vendiendo mucho más barato que las editoriales tradicionales, pronto tendremos una amplia porción del mercado satisfecha y durante un tiempo no se darán una vuelta por los títulos de las editoriales tradicionales o sus librerías.

Porque no hay que distraernos tanto, lo que les ha dado reconocimiento, y ventaja a las editoriales tradicionales sobre los libros autopublicados, es su sofisticado sistema de distribución. Más de una vez hemos oído historias en las que el distribuidor tiene más control sobre los libros que el propio editor. Por lo tanto, puede ser prácticamente imposible para una persona, no solo imprimir, sino distribuir. Suponiendo, claro, que alguien se enterara de que su libro existe o que compitiera, cosa absolutamente imposible, con los libros en las mesas de novedades de las librerías.

En cambio, en el mundo digital sí que existe la posibilidad de publicitar, distribuir y vender sin tener una gran estructura detrás. Sin duda hay que invertir mucho tiempo y dinero, pero, primero, los costos no pueden ser comparables con la forma en que manejan la distribución y la publicidad las editoriales y, segundo, qué negocio no necesita invertirle tiempo. Podría seguir dando ejemplos de cómo es posible autopublicarse sin sentir que se habla al vacío. Además, creo que los temas, las editoriales y los autores independientes, subterráneos o dedicados a temas específicos se beneficiarían especialmente.

En fin, creo que a eso es a lo que le tiene miedo las editoriales y por eso defienden con sangre su modelo de negocio.

Un post de Teleread sobre el tema.

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